Los recientes escándalos en Arlington, Fairfax y Loudoun han encendido la indignación de los padres y puesto bajo presión a los demócratas en pleno año electoral. Con Abigail Spanberger guardando silencio y Winsome Earle-Sears capitalizando la crisis, la batalla por la gobernación de Virginia en noviembre podría definirse en torno a la educación, la autoridad de los padres y el futuro de las escuelas públicas.
En Arlington, un delincuente sexual registrado logró ingresar repetidamente al vestuario de chicas de una secundaria, amparado en una norma que permite a cualquier adulto elegir su baño o vestuario en función de su “identidad de género”.
El superintendente Francisco Durán trató de justificar el hecho alegando que el distrito “no admitió conscientemente a un delincuente sexual”, pero el daño ya está hecho. La vicegobernadora Winsome Earle-Sears acudió al consejo escolar para exigir responsabilidades y advertir sobre el peligro de estas políticas.
En Arlington, a un delincuente sexual registrado se le permitió entrar al vestuario de una escuela secundaria para mujeres, gracias a una política escolar que permite a los hombres adultos elegir su baño basándose en su "identidad de género".pic.twitter.com/Md5SMw4a5R
— VotoCatolico (@votocatolicousa) August 25, 2025
En el condado de Fairfax, salieron a la luz denuncias de que personal escolar facilitó abortos a menores sin conocimiento ni autorización de sus padres. Como informamos anteriormente, existe la sospecha de que se habrían usado fondos públicos para pagarlos.
Ante la gravedad del hecho, el gobernador Glenn Youngkin ordenó una investigación criminal a cargo de la Policía Estatal de Virginia, revisando incluso las finanzas del distrito. “Si esto ocurrió, no es solo una traición a la confianza de los padres, es un terremoto moral y legal”, señaló un analista local.
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El tercer escándalo estalló en Loudoun County. Dos estudiantes de Stone Bridge High School fueron suspendidos por 10 días tras preguntar por qué una alumna transgénero estaba en el vestuario masculino, según reportamos la semana pasada.
Según la investigación de Title IX, esa pregunta constituyó “acoso sexual” y “discriminación basada en sexo”. La familia apeló con apoyo del Founding Freedoms Law Center, logrando que se suspendiera el castigo. Sin embargo, la indignación creció cuando se supo que un tercer estudiante involucrado, de religión musulmana, no fue sancionado, lo que desató acusaciones de favoritismo y doble rasero.
En el condado de Loudoun, dos de tres adolescentes enfrentan una suspensión de 10 días por atreverse a preguntar por qué una chica estaba en su vestuario. PEOR, la chica en cuestión se "identifica" como hombre y grabó un video de ellos cuestionándolo. pic.twitter.com/7ql6kG0tHR
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La vicegobernadora Earle-Sears denunció públicamente que el distrito “prefirió castigar a los muchachos en lugar de reconocer la insensatez de estas políticas”. El caso sigue abierto y podría escalar a instancias judiciales.
Los tres casos muestran un patrón común: la imposición de políticas progresistas que sacrifican la seguridad, la privacidad y los derechos de los padres en nombre de la “equidad”. De hecho, el Departamento de Educación federal determinó recientemente que cinco distritos de Virginia del Norte violan la ley Title IX y ya inició procesos para recortar fondos federales.
Frente a esta situación, líderes republicanos como Winsome Earle-Sears han asumido la bandera de la defensa de los padres y de la seguridad de los estudiantes. “Dos sexos, dos vestuarios. Es sentido común”, declaró en Arlington ante un auditorio dividido.
Mientras tanto, la candidata demócrata a la gobernación, Abigail Spanberger, ha guardado silencio. No se ha pronunciado ni sobre el delincuente en Arlington, ni sobre los abortos ilegales en Fairfax, ni sobre las suspensiones en Loudoun. Tampoco ha respondido a las acusaciones judiciales que involucran a su equipo de campaña en una demanda por difamación. Su estrategia de “perfil moderado” luce cada vez más insostenible frente a padres furiosos que exigen respuestas.
Con las elecciones a la gobernación a la vista, la crisis en las escuelas de Virginia del Norte se ha convertido en un símbolo del choque entre dos visiones: una que prioriza ideología y experimentos sociales, y otra que busca restaurar la autoridad de los padres, el respeto a la ley y la seguridad en los centros educativos.
Virginia enfrenta una encrucijada. Como resumió Walter Curt en un reciente editorial: “Podemos entregar las llaves a políticos que callan mientras las escuelas se hunden en el caos, o elegir a una líder con carácter como Winsome Earle-Sears, que trabajará de la mano con Washington para devolverle la cordura a nuestras aulas. La elección es clara: Virginia debe elegir sabiamente”.