“Solo Javier”, una película sobre Javier Sartorius, dirigida por Josepmaria Anglès, es la historia de un aristócrata madrileño y promesa del tenis —‘el zurdo de oro’— que, tras conquistar el pádel en EE.UU. y provocar admiración en el mundo, abandonó el éxito para entregarse al silencio, la pobreza y una fe profundamente transformadora.
Esta película intenta explicar cómo cambia radicalmente la vida de este joven tras alcanzar el campeonato nacional de pádel en EE.UU. y sentir un vacío existencial imposible de ignorar. Desde sus inicios, Javier y su hermano se trasladan a Estados Unidos para estudiar Administración de Empresas, pero pronto abandonan la carrera para surfear en California, participar en torneos de pádel (logrando ser campeón nacional en 1989), entrenar a celebridades de Hollywood y vivir de trabajos ocasionales como vender aspiradoras o cuidar jardines.
Lo que parecía ser una vida de éxito —deporte, libertad, diversión— se ve sacudida por un profundo llamado: el contacto con personas sin hogar en Los Ángeles despierta en él una inquietud espiritual creciente. En 1990, viaja como misionero a Cuzco con la congregación “Siervos de los Pobres del Tercer Mundo”, donde la pobreza y el sacrificio absolutas despiertan en él un deseo de conversión radical.
Su recorrido espiritual lo lleva al seminario de Toledo, aunque pronto descubre que lo suyo no era el sacerdocio sino la vida contemplativa. Se adentra en la Comunidad de Lord, en Cataluña, donde encuentra su lugar: vida de oración, silencio, trabajo físico (como reconstruir el monasterio o cuidar ganado), austeridad radical —todo lejos de su vida anterior—.
A pesar de su personalidad extrovertida, Javier abraza la soledad y la humildad. Revoluciona la comunidad con su energía: incluso instala un rudimentario gimnasio para mantener en forma hasta al padre Jordana, de 90 años; se convierte en figura entrañable, simpática, cercana, apuntando siempre a lo esencial.
Su vida llega a su fin en 2006, a causa de una enfermedad intestinal grave (colitis ulcerosa), que lo lleva primero al hospital y finalmente culmina en el Monasterio de San Miguel de Dueñas. Fallece el 21 de junio de 2006, a los 44 años. Hoy descansa en el Santuario de Lord, donde miles de peregrinos acuden para conectarse con su historia y espiritualidad viva.
“Solo Javier” no es solo una biografía: es un reto existencial, un espejo para preguntarse qué darías por descubrir el sentido más profundo de la vida… y si estarías dispuesto a dejarlo todo para encontrarlo.