SIERRA VISTA, ARIZONA - AUGUST 22: U.S. Republican Presidential Candidate and former President Donald Trump speaks at the U.S.-Mexico border on August 22, 2024 south of Sierra Vista, Arizona. Trump will hold a rally in Glendale, Arizona tomorrow. (Photo by Rebecca Noble/Getty Images)
La Administración Trump ha lanzado una de las operaciones militares más contundentes contra el narcotráfico en el hemisferio occidental, logrando un inusual respaldo de países caribeños y hispanoamericanos.
El despliegue, que incluye más de 4.000 efectivos, destructores, submarinos nucleares y aviones de vigilancia, tiene como objetivo frenar la entrada de drogas a Estados Unidos y desarticular las redes criminales vinculadas a regímenes como el de Nicolás Maduro en Venezuela.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, subrayó que “muchos países caribeños y de la región han aplaudido las operaciones y esfuerzos antidrogas de la Administración”. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que gobiernos como los de Argentina, Paraguay, Ecuador, Guyana y Trinidad y Tobago han expresado su disposición a colaborar en acciones conjuntas. Este respaldo fortalece la legitimidad regional de la estrategia de Trump y marca un quiebre con la pasividad histórica de la región frente al narcotráfico.
🚨ÚLTIMA HORA🚨
— Carlos Salazar (@calestophoto) August 28, 2025
“Nicolás Maduro no es presidente, es un terrorista fugitivo y será traído a la justicia norteamericana por ser la cabeza del Cártel del Sol responsable de miles de muertos por drogas y violencia en EEUU”. Asegura la Secretaria de Prensa Karolina Leavitt @PressSec… pic.twitter.com/ryum5oOy7I
Argentina, incluso, dio un paso más al designar al Cártel de los Soles —compuesto por militares venezolanos— como organización terrorista, alineándose así con Washington. Trinidad y Tobago, por su parte, ofreció apoyo logístico en caso de una escalada del conflicto con el régimen de Maduro.
La Administración Trump ha elevado la presión contra el dictador venezolano. Además de acusarlo formalmente de liderar un cartel de narcotráfico, duplicó la recompensa por su captura a 50 millones de dólares —la más alta en la historia de Estados Unidos— y confiscó activos valorados en 700 millones, incluyendo aviones privados, vehículos de lujo y propiedades vinculadas a su entorno.
Maduro, lejos de mostrarse debilitado, respondió movilizando 4,5 millones de milicianos y desplegando 15.000 militares en la frontera con Colombia, además de enviar buques y drones para patrullar las costas. En su discurso, calificó las acusaciones como una “invención imperialista”, repitiendo la retórica clásica de su régimen.
La ofensiva de Trump no se limita a Venezuela. En agosto, el presidente ordenó al Pentágono preparar opciones militares contra carteles hispanoamericanos designados como terroristas, entre ellos el de Sinaloa en México y el Tren de Aragua en Venezuela. El mensaje es claro: Estados Unidos no solo combatirá el tráfico de drogas dentro de sus fronteras, sino que atacará directamente a las organizaciones criminales en su origen.
Este enfoque marca un giro significativo respecto a administraciones anteriores, que se centraban más en cooperación policial y programas de desarrollo. Trump, en cambio, apuesta por un despliegue de fuerza que combine sanciones económicas, acciones judiciales y operaciones militares.
La ofensiva antidrogas de Trump ha colocado al narcotráfico como una prioridad de seguridad nacional y regional. El respaldo de varios países hispanoamericanos refleja un reconocimiento de que el crimen organizado no solo destruye comunidades en Estados Unidos, sino que desestabiliza gobiernos enteros en Hispanoamérica. Mientras Maduro responde con amenazas militares, la estrategia de Washington busca aislarlo aún más y demostrar que, frente a los carteles, no habrá concesiones.