En un encuentro breve pero cargado de señales, Donald Trump y Vladimir Putin se reunieron el viernes 15 de agosto en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson (Anchorage). No hubo alto el fuego ni texto firmado, pero sí un “primer paso”, mensajes calculados para la opinión pública, una carta de Melania Trump entregada a Putin y un inmediato reacomodo diplomático: Trump presionó a Kiev, Putin abonó la tesis de que la guerra no habría ocurrido con Trump en la Casa Blanca, Europa convocó a una cumbre con Zelenskyy y Marco Rubio desmintió concesiones territoriales prefijadas.
El cara a cara se realizó el viernes 15 de agosto en Anchorage. Al concluir, ambos mandatarios hablaron pocos minutos ante la prensa y no tomaron preguntas. Trump definió la cita como “extremadamente productiva” y como un “punto de partida”; sin embargo, no se logró un acuerdo de paz. La conferencia duró menos de lo esperado —hasta se canceló el almuerzo previsto— y dejó una última imagen simbólica: Putin invitó a Trump a Moscú y el presidente respondió que “podría suceder”. En EE. UU., buena parte de la prensa calificó la cumbre de “anticlimática”.
En una entrevista con Sean Hannity (Fox News) tras la cumbre, Trump aseguró que están “muy cerca de un acuerdo”, pero “ahora depende realmente del presidente Zelenskyy” y de que Europa se involucre. También afirmó que, si Kiev y Moscú lo desean, estará presente en la próxima reunión. En el mismo bloque, subrayó que la sesión fue “muy cálida” y que estuvieron casi tres horas reunidos.
.@POTUS: "The meeting was a very warm meeting between two very important countries — and it's very good when they get along. I think we're pretty close to a deal. Now look, Ukraine has to agree to it." pic.twitter.com/YvO1BL3zYU
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) August 16, 2025
En otra parte de la entrevista, se mostró prudente: “Estamos cerca, pero no me gusta decirlo… diría 50 %”, y añadió que Putin querría resolver una guerra que “nunca debió ocurrir”.
Putin, por su lado, validó en público la tesis de Trump: si Trump hubiese sido presidente en 2022, “no habría guerra” en Ucrania. Fue un regalo de relaciones públicas para el mandatario estadounidense, pronunciado en una rueda de prensa sin preguntas.
🚨 | Vladimir Putin says he is interested in ending the war with Ukraine, and suggests it would not have happened if President Trump had been there pic.twitter.com/CwqVPsbi81
— VOZ (@Voz_US) August 15, 2025
En paralelo, Melania Trump envió a Putin una “carta de paz” que, según Fox News, el propio presidente entregó. La misiva apela a la protección de los niños y a la responsabilidad de los líderes: “Como padres, es nuestro deber alimentar la esperanza de la próxima generación… Debemos esforzarnos por crear un mundo lleno de dignidad para todos, de modo que cada alma pueda despertar en paz”.
El lunes posterior al encuentro de Alaska, Trump y Zelenskyy se verán en la Casa Blanca junto al vicepresidente JD Vance; luego habrá una sesión ampliada con líderes europeos —Ursula von der Leyen, Friedrich Merz, Emmanuel Macron, Keir Starmer, Giorgia Meloni, Alexander Stubb y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte— para discutir el futuro de la guerra. La convocatoria busca mostrar un frente unido con Kiev, según adelantó Macron.
Tras versiones periodísticas sobre concesiones territoriales prefijadas, el secretario de Estado Marco Rubio negó que Trump apoye que Rusia tome el control total del Donbás y avisó que habrá nuevas sanciones si Moscú obstaculiza un acuerdo. En Fox News, al ser consultado por esa hipótesis, respondió: “No sé quién le ha dicho eso… el presidente ha dicho que, en lo que respecta a los territorios, son cosas que Zelenskyy tendrá que decidir”.
En un hecho llamativo por su procedencia, Hillary Clinton declaró que nominaría a Trump al Premio Nobel de la Paz si logra terminar la guerra sin que Ucrania entregue territorio. Lo dijo en el pódcast Raging Moderates, al plantear que, si Trump es el “arquitecto” de un acuerdo que detenga el conflicto sin capitulación ante Putin, haría la nominación. El pronunciamiento llegó cuando Trump viajaba a Alaska para la cumbre.
BARTIROMO: A European diplomat has confirmed to Fox that President Trump supports Putin's proposal for Russia to take full control of Luhansk and Donetsk — all of Donbas. Do you support this move?
— Aaron Rupar (@atrupar) August 17, 2025
RUBIO: I don't know who told you that, but they don't know what they are talking… pic.twitter.com/QgzD1Tchk4
Logros políticos y de comunicación: El encuentro dejó tres señales: La voluntad de seguir negociando y la disposición de Trump a participar en la próxima cita; un mensaje de Putin que fortalece la narrativa de Trump de que la guerra fue evitable; y un reloj diplomático activado en Washington, con Zelenskyy y los líderes europeos movilizados.
Lo que faltó: No hubo alto el fuego, hoja de ruta detallada ni parámetros públicos sobre seguridad, territorio y sanciones. La propia dinámica —rueda de prensa corta, sin preguntas— contribuyó a la percepción de una cumbre “anticlimática”.
Lo que viene:
La cumbre de Alaska no cerró la guerra, pero reordenó el tablero: instaló una narrativa favorable a una salida rápida, elevó la presión sobre Zelenskyy, acercó a Europa a la mesa estadounidense y forzó a Moscú a mostrar interés en “resolver” mientras acusa recibo de posibles nuevas sanciones. El próximo hito —reunión en la Casa Blanca y diálogo con los líderes europeos— revelará si este “primer paso” fue una foto o el umbral de un proceso real.