Veinte años después de que el huracán Katrina azotara la Costa del Golfo con una fuerza sin precedentes, los feligreses de la Iglesia Católica de San Miguel en Biloxi están dando testimonio de resiliencia y renovación.
Según un informe de la estación de televisión WLOX de Biloxi, el edificio, construido originalmente en 1963, fue azotado por inundaciones que alcanzaron los 3.6 metros. Los bancos se astillaron, las ventanas quedaron hechas añicos, y los peritos de seguros marcaron la iglesia para su demolición. “Parecía una zona bombardeada”, recordó el padre Greg Barras. Se convirtió en párroco en enero de 2006, al ser recibido con los brazos abiertos por la devastación que dejó el huracán Katrina.
Sin embargo, entre los escombros, surgió la esperanza. La feligresa Bridgette Whiting, feligresa desde hace más de tres décadas, recuerda haber llevado sillas plegables a misa en aquellos primeros meses.
La reconstrucción trajo consigo una renovación de espíritu: “Fue un momento aterrador… pensar en lo que pasó y cómo vamos a recuperar las cosas”, dijo. Cuando comenzó la reconstrucción, “tuve un atisbo de esperanza”, añadió.
Los líderes de la iglesia descubrieron que más de la mitad de la estructura seguía en buen estado. Este hallazgo, sumado al generoso apoyo de todo el país, ayudó a revitalizar San Miguel. El padre Barras lo resumió en un comentario a WLOX: «Su fe era realmente poderosa… Era solo esperanza. Alimentó el espíritu de la gente que fue destruida».