El horror vivido el 27 de agosto en la Iglesia Católica de la Anunciación, en Minneapolis, sigue revelando detalles preocupantes. El atacante, identificado como Robert “Robin” Westman, de 23 años, abrió fuego durante la misa matutina, dejando dos niños muertos y 17 heridos —la mayoría de ellos también menores de edad— antes de quitarse la vida.
El director del FBI, Kash Patel, confirmó el 28 de agosto que el ataque fue clasificado como terrorismo doméstico motivado por ideología anticatólica. Las investigaciones encontraron un manifiesto en el que Westman escribió mensajes de odio no solo contra la fe católica, sino también contra judíos y hasta contra el expresidente Donald Trump, incluyendo frases explícitas de violencia grabadas en sus armas de fuego.
As we continue to investigate yesterday’s barbaric attack from Robert Westman, the male subject, our teams have gathered information and evidence demonstrating this was an act of domestic terrorism motivated by a hate-filled ideology.
— FBI Director Kash Patel (@FBIDirectorKash) August 28, 2025
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De acuerdo con informes de Fox News, Westman descargó más de 116 disparos con un rifle semiautomático. Previo al ataque, subió a YouTube su manifiesto, donde expresó un fuerte arrepentimiento por su proceso de transición de género. “Estoy cansado de ser trans, desearía no haberme lavado el cerebro”, escribió, admitiendo que nunca alcanzaría el cuerpo femenino que anhelaba y que tampoco podía costear las cirugías.
El FBI aseguró que usará todas sus herramientas contra el terrorismo para esclarecer el caso y prevenir nuevos ataques motivados por ideologías de odio.
El mismo día del anuncio del FBI, Robert F. Kennedy Jr., secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), declaró que el gobierno está investigando el posible papel de fármacos psiquiátricos recetados durante las “transiciones de género” en la ola de violencia que ha golpeado a Estados Unidos.
En entrevista con Fox & Friends, Kennedy explicó que el Instituto Nacional de Salud (NIH) ya está realizando estudios sobre los antidepresivos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y otros medicamentos de uso frecuente en jóvenes transgénero. Muchos de estos fármacos incluyen advertencias de “caja negra” sobre riesgos de ideación suicida y homicida, especialmente en personas menores de 24 años.
“Necesitamos explicar por qué está ocurriendo toda esta violencia, y debemos mirar todas las posibilidades”, afirmó Kennedy, subrayando que se trata de un fenómeno relativamente reciente y con un patrón concentrado en EE.UU., a diferencia de lo que ocurre en otros países.
El caso de Minneapolis recuerda al tiroteo ocurrido en marzo de 2023 en la escuela Covenant de Nashville, también perpetrado por una persona que se identificaba como transgénero. Ambos episodios han intensificado el debate sobre la relación entre ideologías radicales, problemas de salud mental, uso de fármacos psiquiátricos y violencia masiva.
Hay un patrón pic.twitter.com/QYCyaSu1MR
— PLEA (@PLEA__) August 28, 2025
Mientras la comunidad católica llora a las víctimas y líderes como el cardenal Raymond Burke y el presidente Donald Trump condenan el crimen, el país enfrenta preguntas urgentes sobre la raíz de estos ataques y los riesgos asociados a políticas que, bajo la bandera de la “inclusión”, han permitido procesos de transición sin suficientes salvaguardas médicas ni psicológicas.
Lo que es claro es que el tiroteo de Westman no fue un simple episodio de violencia, sino un atentado terrorista con motivación anticatólica, que abre un nuevo frente en la discusión nacional sobre fe, libertad religiosa, ideología de género y la salud mental en Estados Unidos.