La Iglesia católica conserva una rica diversidad de ritos litúrgicos, fruto de siglos de historia y tradiciones. Desde el predominio del rito latino en Occidente hasta la variedad de ritos orientales, cada uno refleja una identidad espiritual única que, en comunión con Roma, manifiesta la universalidad de la fe.
La palabra rito normalmente se refiere al modo oficial de rezar y celebrar la liturgia, es decir, al orden de las oraciones y ceremonias establecido por la Iglesia y expresado públicamente en la liturgia.
Ya en el siglo III, comenzaron a aparecer distintas formas de liturgia en tres grandes centros del Imperio: Roma, Alejandría y Antioquía. En el siglo IV, esas diferencias fueron tomando forma en grandes regiones litúrgicas, que más tarde dieron origen a los ritos que conocemos hoy.
En Occidente, la liturgia que nació en Roma terminó imponiéndose como la forma común. Antes de eso había otras liturgias:
El Concilio de Trento (siglo XVI) eliminó muchas variantes locales porque ya no tenían autoridad. Sin embargo, algunos ritos sobrevivieron como por ejemplo, en Braga (Portugal), en Lyon (Francia) y en ciertas órdenes religiosas, como los dominicos y cartujos.
En Oriente, la palabra rito no solo se refiere a la liturgia, sino también a todo un patrimonio espiritual, teológico, litúrgico y disciplinario propio de cada Iglesia.
Las tradiciones litúrgicas orientales principales son cinco:
Tres de ellas nacieron dentro del Imperio Romano (Alejandría, Antioquía y Constantinopla) y dos en la periferia (Caldea en Mesopotamia y Armenia).
Con el tiempo, la tradición bizantina (de Constantinopla) se convirtió en la más extendida, sobre todo después de los debates cristológicos de los siglos V y VI.
La Iglesia católica, siguiendo un principio afirmado ya en el siglo XI por el papa san León IX, respeta y conserva estos ritos cuando las Iglesias orientales entran en comunión con Roma. Como decía él: “La Iglesia romana sabe que las costumbres diferentes según los lugares y los tiempos no son obstáculo para la salvación de los creyentes, cuando una sola fe, actuando por el amor, recomienda a todos los hombres a un solo Dios”.
Tradición alejandrina
Tradición antioquena
Tradición armenia
Tradición caldea
Tradición constantinopolitana (bizantina)