“No podemos rezar a Dios como ‘Padre’ y luego ser duros e insensibles con los demás”, dijo el Papa León XIV a los reunidos en la Plaza de San Pedro el 27 de julio para su primer discurso del Ángelus desde su regreso de Castel Gandolfo.
Su discurso, basado en la lectura del Evangelio del día (Lc 11,1-13), se centró en el Padrenuestro.
“Esta es la oración que une a todos los cristianos, en la que el Señor nos invita a dirigirnos a Dios como ‘Abbá’, ‘Padre’, con la sencillez filial, la confianza filial, la audacia, la certeza de ser amados”, afirmó el Santo Padre, citando el Catecismo de la Iglesia Católica.
Utilizó dos imágenes de la lectura para ilustrar la paternidad de la que se habla en la oración: un hombre despertado en la noche para ayudar a un amigo a recibir a un invitado sorpresa y un padre que quiere dar cosas buenas a sus hijos.
“Estas imágenes nos recuerdan que Dios nunca nos da la espalda cuando acudimos a Él, incluso si llegamos tarde a llamar a su puerta, quizás después de errores, oportunidades perdidas, fracasos, o incluso si, para recibirnos, tiene que ‘despertar’ a sus hijos que duermen en casa”, afirmó.
El Papa León subrayó que el Padrenuestro tiene una doble tarea: nos ayuda a conocer al Padre y a nosotros mismos.
“En efecto, qué verdad es esto, pues cuanto más oramos con confianza a nuestro Padre celestial, más descubrimos que somos hijos amados y más conocemos la grandeza de su amor”, añadió.
Este doble conocimiento, subrayó el Papa, debe ser una oportunidad para dejarnos llevar al amor por la gracia transformadora de Cristo.
“Cuando recitamos el Padrenuestro, además de celebrar la gracia de ser hijos de Dios, también expresamos nuestro compromiso de responder a este don amándonos unos a otros como hermanos y hermanas en Cristo”, dijo a la multitud.
Para explicar este punto, el Santo Padre se basó en los escritos de dos Padres de la Iglesia, San Cipriano de Cartago y San Juan Crisóstomo.
“Es importante dejarnos transformar por su bondad, su paciencia, su misericordia, para que su rostro se refleje en el nuestro como en un espejo”, afirmó el Papa León.
El Santo Padre concluyó su discurso animando a los fieles a pedir la intercesión de María para ayudarnos a “responder a esta llamada”.