En su discurso del Ángelus del 17 de agosto en Castel Gandolfo, el Papa León XIV pronunció una reflexión sobre el costo y el coraje del discipulado cristiano, instando a los creyentes a aferrarse a la verdad, incluso cuando ésta provoque resistencia.
El Santo Padre estuvo en Castel Gandolfo en parte para un almuerzo programado con alrededor de 100 invitados sin hogar en Borgo Laudato Si’, una reunión celebrada en los jardines de la residencia papal, informó CatholicVote.
Dirigiéndose a los fieles reunidos en la Plaza de la Libertad, el Papa examinó el Evangelio de Lucas (12,49-53), en el que Jesús reconoce abiertamente la división que traería consigo su misión.
“Su misión, y también la de sus seguidores, no es un ‘camino de rosas’, sino un ‘signo de contradicción’”, afirmó el Papa, haciendo referencia a la profecía de Simeón en Lucas 2,34.
Señaló que Cristo también enfrentó el rechazo, los insultos y la crucifixión, y que las primeras comunidades cristianas, a pesar de vivir en paz, sufrieron por su fe.
“Ser o hacer el bien no siempre recibe una respuesta positiva”, dijo. “Al contrario, como su belleza a veces molesta a quienes no la acogen, uno puede acabar encontrando una dura oposición, incluso insolencia y opresión”.
Aun así, animó a los fieles a no devolver hostilidad con hostilidad.
“[Jesús] nos invita a no responder a la insolencia con la venganza, sino a permanecer fieles a la verdad en el amor”, afirmó.
El Papa León XVI mencionó el ejemplo de los mártires, instando a los fieles a reflexionar que esa valentía no se limita a circunstancias extraordinarias. Señaló que los cristianos pueden encarnar la misma fidelidad mediante la búsqueda constante de la verdad en la vida cotidiana. Mantenerse fiel a las propias convicciones, ya sea en la crianza de los hijos, la enseñanza o el servicio público, exige perseverancia y, a menudo, tiene un precio.
En ese espíritu, recordó el valiente testimonio de san Ignacio de Antioquía, quien, antes de ser martirizado, dijo a los cristianos de Roma: «No quiero que agradéis a los hombres, sino a Dios» (Rm 2,1) y «Me es mejor morir en Jesucristo que reinar en los confines de la tierra» (Rm 6,1).
“Hermanos y hermanas, pidamos juntos a María, Reina de los mártires, que nos ayude a ser testigos fieles y valientes de su Hijo en toda circunstancia, y que sostenga a nuestros hermanos y hermanas que sufren hoy por la fe”, dijo el Papa.
Tras su mensaje del Ángelus, centró su atención en los recientes desastres naturales, expresando su apoyo a los pueblos de Pakistán, India y Nepal tras las graves inundaciones. Ofreció oraciones por los fallecidos, sus afligidas familias y todos los afectados por la destrucción.
El Papa León también abordó los conflictos mundiales actuales, alentando los esfuerzos hacia su resolución y reconciliación.
“Oremos para que los esfuerzos por poner fin a las guerras y promover la paz den fruto”, dijo, “y para que en las negociaciones el bien común de los pueblos ocupe siempre el primer lugar”.